26 feb. 2017

Hogares insospechados

Hoy he decidido rebelarme. Hoy no os traeré un escrito, algo que no tiene que ver nada conmigo, o al menos, no en gran medida porque soy de las que piensa que en cada texto un escritor deja parte de su alma impresa, aunque sólo sea un pedacito pequeño e imperceptible.


cafe, wallpaper, and camera imageHoy, mientras disfruto de un café algo más caliente de lo que debería, me he parado a pensar en algo que lleva unas semanas rondando mi cabeza. El concepto de hogar. Todos acabamos en un momento u otro de nuestra vida buscando ese lugar en el que nos sentimos bien, nos sentimos como en casa pero... ¿Ese hogar tiene que ser necesariamente un lugar?¿Una casa en la que vives?

Si cierro los ojos por un instante y pienso en esa palabra, mi mente se remonta a mi infancia, a las mañanas con olor a tostadas y mi madre avisándome para bajar a desayunar, a las tardes de sofá viendo una película con ella en nuestro salón y a una versión más pequeña de mi misma inventando sus primeras historias tumbada sobre la alfombra de la buhardilla con sus Barbies... Pero si pienso en un hogar, me es imposible no viajar también a la casa de mi abuela en el pueblo. Dos sitios y un mismo hogar, irónico ¿no?

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Para mi no, porque mi hogar ha sido también esa casa de incontables habitaciones para todos los hijos y nietos de Rufina; las risas y correteos por las escaleras de casa para ver quién cogía el mejor sofá para ver la tele; las bromas cómplices en el cuarto de estar donde comíamos todos los "pequeños" incluso cuando ya no éramos pequeños en absoluto y el inconfundible sonido de la puerta de la entrada abriéndose una y otra vez. Sonido que a mi abuela ponía de los nervios y siempre venía acompañado de un "¿Habéis cerrado bien la puerta hijos? Que luego entran moscas".

¿Y ahora? Esa es mi siguiente reflexión. Ahora que ya no está ninguna de las dos mujeres más importantes de mi vida... ¿Dónde está mi hogar? ¿Sigue siendo la casa en la que vivo y de la que dentro de nada me marcharé? ¿Lo seguirá siendo ese caserón ahora que ya no está mi abuela para juntarnos cada verano y cada cumpleaños?

Ha sido en este punto en el que he abierto los ojos y me he dado cuenta de lo equivocados que estamos muchas veces. Nos empeñamos en buscar ese lugar, esa casa que sea nuestro hogar, nuestro refugio para las tormentas y los monstruos; nos empeñamos tanto, que muchas veces no nos damos cuenta de que esos lugares, únicamente son nuestro hogar por las personas que viven en ellos, por las personas que nos hacen crear recuerdos inolvidables en ellos. Nos empeñamos tanto en buscar ese hogar, que muchas veces no somos conscientes de que ya tenemos uno o, si tienes suerte, varios.

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Ahora que ya no las tengo a ellas quizá he perdido dos hogares, pero en estos años he ganado muchos nuevos. En las casas de cada uno de mis tíos cuyas puertas se han abierto siempre de par en par para recibirme como otra hija más, como parte del recuerdo de su hermana. En las casas de amigos y amigas (sobre todo la tuya) donde he vivido risas, enfados, planes inesperados, noches sin dormir y mañanas de dormir hasta mediodía. Y, por sorprendente que parezca, la propia facultad se ha convertido también en mi pequeño hogar porque en ella he conocido a personas increíbles. Personas que llegaron y se fueron pero me marcaron, personas que llegaron más tarde y ya no se irán y personas que se han ido pero que siguen conmigo.

Sí, he perdido dos hogares; pero los he perdido a costa de darme cuenta de que los hogares verdaderamente importantes están en las personas que te rodean y no en los lugares en los que te juntas con ellas. Tengo muchos hogares y, me siento tremendamente afortunada  de poder tenerlos a todos y cada uno de ellos. Pero no, he mentido. No he perdido dos hogares, simplemente no puedo volver a ellos pero ellas siempre estarán en mis recuerdos.

Brindemos por todas esas personas que, en un momento u otro llegan a nuestra vida, poniéndola patas arriba. Por esas personas que se convierten en tu hogar, en tu refugio, en tus recuerdos.

2 comentarios:

  1. ¡Hola!

    Que entrada más preciosa :D Estoy super de acuerdo, un hogar no tiene por qué ser un lugar sino todas las personas que conoces a lo largo de tu vida y que te aportan algo. Que puede que luego se marchen o se queden ahí, pero al menos pasaron :D

    ¡besos!

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  2. Hola^^
    Me ha encantado la entrada, me parece preciosa opino lo mismo que tu :) El hogar esta donde estan tus seres queridos :)
    Me quedo por aqui ^^ y si quieres te invito a mi blog :)
    Un beso!

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